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ELTACHIRA

Sindicalismo en el Socialismo del Siglo XXI en Venezuela

Lic. Wilber Arecio Dávila Gómez (*) 

Los sindicatos históricamente son el instrumento de lucha fundamental con el cual cuentan los trabajadores, de Venezuela y del mundo, para exigir sus derechos y promover nuevas conquistas que mejoren sus condiciones de vida y de trabajo, y no ha surgido instancia alguna que pueda superar el rol que estas instituciones cumplen, independientemente de las distorsiones derivadas de la partidización, la burocratización, el divisionismo  y la corrupción, tres males que carcomieron al sindicalismo venezolano.  

El diccionario define al sindicato como la organización de obreros o empleados asalariados cuyo objetivo principal es negociar los términos de los contratos que las empresas establecen con sus miembros, especialmente en cuanto al monto de sus remuneraciones y sus condiciones de trabajo.

Cuando los trabajadores están organizados en un sindicato ellos negocian colectivamente con el empleador, en un proceso casi siempre pautado por la ley que se denomina contratación o negociación colectiva. Ello permite a los asalariados conseguir mayores ventajas que las que obtendrían negociando de modo individual, pero introduce un elemento monopólico o cuasi monopólico en el mercado de trabajo que perjudica, por lo tanto, a los trabajadores no sindicalizados.

Los sindicatos pueden organizarse a nivel de empresa, de rama de producción o pueden ser profesionales, cuando agrupan a todos los trabajadores de un mismo oficio o profesión, como por ejemplo los electricistas que trabajan en toda clase de empresas.

Los sindicatos suelen agruparse en organismos de segundo grado, como las federaciones regionales o profesionales, y hasta de tercer grado, como es el caso de las confederaciones,caso venezolano la UNT(Unión Nacional de Trabajadores) que agrupan federaciones y sindicatos individuales. Estos últimos organismos suelen tener un poder político bastante amplio y sus acciones en demanda de aumentos generales de salarios son, por lo general, un factor que contribuye a la inflación.

El sindicato, aun en medio de una revolución, y tal vez con más razón, no puede renunciar a su compromiso originario, que no es otro sino la defensa intransigente de los derechos de sus afiliados y la creación de un nivel de conciencia entre sus miembros. Puede tener responsabilidades adicionales y de mucha envergadura, como el de asumir, por ejemplo, compromisos para elevar la productividad, pero, repito, bajo ninguna circunstancia debe renunciar a su condición de instrumento de lucha, libre de controles, políticos, financieros o de otra índole que desdibujen su rol.  

El dirigente sindical verdaderamente consustanciado con sus dirigidos y con la labor en defensa de sus derechos e intereses, debe ir en dos vertientes: 1)A la procura de garantizar los derechos humanos de los trabajadores que se traduce en: a) Un trato no discriminatorio; b) Justo salario por la labor desempeñada, en Venezuela el salario minímo mensual  es de Bs 614.790(286 dólares aproximandamente, al cambio oficial de Bs 2.150 por dólar); c) Herramientas para el ejercicio de su labor; d)Trato humanitario; e) Materia legislativa laboral; f)Estabilidad; g) Libertad sindical etc. y 2) Las exigencias frente a los patronos firmes y sólidas, sin especular a los fines de no caer en situación extremas, en la cual se perjudique el giro económico de la empresa y 3) Por supuesto, no caer en los sobornos, comprometiendo así el patrimonio de sus agremiados. 

Aun en los países del modelo socialista que se vino abajo con la caída del Muro de Berlín se mantuvo el sindicato como organismo de lucha de los trabajadores. Y seguramente la pérdida del poder por parte de partidos comunistas en las naciones europeas del Este tuvo mucho que ver, entre otros factores, con el divorcio real entre la burocracia sindical y las bases obreras.

Pero, con todo y este antecedente, no hay otra forma para encarar la lucha de los trabajadores que no sea mediante la preservación de la autonomía de clase. Por eso es inconcebible que quien ejerza funciones patronales, en el sector público o privado, pretenda, a su vez, formar parte de la organización sindical.
Y cuando hablamos de autonomía nos referimos claramente a que los sindicatos no pueden formar parte de estructura partidista alguna, cosa que sí podrían hacer sus integrantes de manera individual.

El sindicato, así toda su directiva sea militante de un mismo movimiento político, debe responder a los intereses de todos los trabajadores que lo constituyen, sin discriminaciones de carácter ideológico, religioso o de otra índole, y no puede renunciar a su derecho a decidir autónomamente sobre las acciones a seguir para hacer valer los derechos del colectivo.

La creación de los llamados consejos de trabajadores no tendría por qué afectar el rol del sindicato ni mucho menos sustituirlo. Entiendo que no es lo que está planteado, y en principio no cuestiono la creación de estos consejos, siempre que no esté en juego la libre asociación sindical y la independencia del sindicato, y que no se confundan los roles de ambas estructuras. Todo es cuestión de discutirlo, y hacerlo precisamente con los trabajadores, no en nombre de ellos y sin consultarlos.

Si bien los sindicatos no viven en este momento su mejor hora, sabemos que no faltaría quien haga fiesta por la eventual desaparición de este modelo de organización. La eliminación del sindicato jamás será una consigna revolucionaria ni democrática, y siempre será el estado ideal para un sector patronal que nunca lo ha tolerado.

No olvidemos cómo en los tiempos gloriosos del neoliberalismo se impuso la moda de flexibilizar la relación laboral y estigmatizar la contratación colectiva, para lo cual contaron, por cierto, con la anuencia o cuando menos el silencio de la CTV. Muy por el contrario diría que si algo necesita este proceso de cambios es un nuevo movimiento sindical, fuerte, crítico y muy claro sobre el rol que debe jugar.
 

(*) Periodista y Consultor Área Participación Ciudadana

Celular 0414-73733-51

Correo electrónico: wilberdavila1960@yahoo.es

San Cristóbal/Táchira/Venezuela

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